Economía Nacional-socialista

Para el año 1938, un año después de que Alemania, comandada por Adolf Hitler, se enalteciera como primera potencia mundial, el gobierno Nacional Socialista pondría en curso la Sozialisierungspolitik (políticas de socialización) para los medios de producción primarios como la industria de Hierro, las fabricas textiles, las bastas zonas agrarias y todo factor productivo que tuviera como característica la conversión de materias primas en productos. La socialización Alemana, antípoda de las arbitrariedades marxistas de expropiación y colectivización, le entregó al obrero, al campesino, al técnico y a los trabajadores de distintas clases, la potestad de decidir cuanto debería producirse y cual seria la retribución que tendría posterior a la venta del producto creado. Esto fue, la desaparición total del empresario, del capitalista y del burgués de los medios productivos de labor colectiva y de enriquecimiento individual. Las industrias, las fabricas, las empresas y las zonas agrarias que hasta el momento fueron propiedad de un solo individuo, ajeno al esfuerzo laboral de los trabajadores, fueron entregadas a estos para convertirlos en el motor unánime que movilizaria a la Nación Alemana a la evolución indefinida.
Fue colocado por el Estado, un Banco por cada grupo de industrias de producción homogénea. Hitler junto con su gabinete ministerial, decidieron cambiar el sistema que regia en las finanzas alemanas desde 1933 hasta 1937, el cual, básicamente, era la entrega de bonos a empresas con promesas de pago. En su lugar, cada gremio empresarial tendría un banco que emitiría dinero a la par de que el trabajador creara riqueza, haciendo así, la inflación inexistente, pues para que se creara dinero debía primero crearse riqueza. La moneda tenia vida propia y su emisión era constante, solo se emitia dinero para pagar un trabajo realizado. Como el banco estaba al servicio de los trabajadores, la moneda no era prestada ni a intereses ni sin intereses, prácticamente el banco era una parte del cuerpo industrial administrado por un funcionario del Estado y los tribunales de honor que eran un cúmulo de Obreros elegidos por la masa laboral para representarlos. El lucro proveniente de las ventas servia para el engrandecimiento del espacio productivo y la modernización de la maquinaria.
“La maquina es de quien la trabaja; el campo es de quien lo cosecha”
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